jueves, 3 de mayo de 2012
Se escribe machacando
En el ADN son inscriptos patrones de conducta, arquetipos, modos de vida, paradigmas sociales, y se lo hace por medio de la sugestión y la inducción de la propaganda.
No sólo diciendo, sino machacando, es como se entra al inconciente, y eso que está en el inconciente es la información que contienen los nucleótidos.
Estructura del ADN
Durante los años 20 el bioquímico P.A. Levene analizó los componentes del ADN, y encontró que contenía cuatro bases nitrogenadas:
1. citosina y timina (pirimidinas),
2. adenina y guanina (purinas);
3. el azúcar desoxirribosa;
4. y un grupo fosfato.
También demostró que se encontraban unidas en el orden fosfato-azúcar-base, formando lo que denomino un nucleótido.
Levene también sugirió que los nucleótidos se encontraban unidos por los fosfatos formando el ADN que cumplian la misión de almacenar y transmitir la información hereditaria y adquirida.
Estos son los cables transmisores, pero ¿la información?
Adiestramiento, circunstancias ambientales del individuo, experiencia y formación inciden en la conducta, pero no son necesariamente escrituras del ADN.
Lo que se inscribe en el ADN tiene que ver con lo que está ya escrito; en estos términos podríamos hablar de lo heredado.
El ADN tiene una escritura. Cuando las experiencias del individuo coinciden con esa escritura, ésta se refuerza y se continúa.
¿Con este criterio jamás podríamos aprender una conducta que no han experimentado nuestros ancestros?
En la primera generación se establece un aprendizaje, dificultoso y no del todo exitoso. Ese aprendizaje marca una impronta en el ADN. Luego, en próximas generaciones, si ese aprendizaje se actualiza, va a aparecer en los descendientes con mayor fluidez y convicción.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Una sola cabalgata no hace a un jinete
A diferencia del proceso de aprendizaje racional que se produce en la escuela, y aún en otros ámbitos, por el que se asimilan e interiorizan nuevas informaciones (hechos, conceptos, procedimientos, valores), la escritura del ADN es un proceso más subliminal en el que están comprometidas otras funciones psicológicas, como las emociones, necesidades, deseos y anhelos.
Las conductas que se inscriben en el ADN se automatizan, aunque no se traían al nacer: comer, expulsar los esfínteres en tiempo y lugar, hablar una o más lenguas, cazar, pescar, cultivar, construir una vivienda, una canoa, escribir, vestirse, peinarse, adornarse, manejar, montar en bicicleta, comportarnos en la mesa, ser respetuosos, evitar la agresividad,...
La inscripción del ADN conlleva a un cambio en el estilo de comportamiento y en el estilo de vida; el simple aprendizaje escolar sólo hace eso cuando algunos mandatos escolares son interiorizados e inscriptos en el ADN.
Si aspira a un cierto estilo de vida para sus hijos, ha de procurárselos, no sólo informarle al respecto.
Escribir en el ADN
No se si es posible que el ADN se modifique solo, mientras dormimos, como dicen.
Creo que cada paso, cada palabra, cada experiencia, concurre a modelar nuestro ADN. Si las experiencias son atemorizantes, contraeremos miedo. Si las experiencias son limitantes, retrotraeremos nuestra proyección hacia la realidad, que sí existe; estamos en ella. Y esa actitud que adquirimos la pasaremos a nuestra descendencia, como predisposición y como experiencia, ya que criaremos a nuestros hijos con esa aprehensión.
Nadie se introduce en el mar a nadar si no está escrito en su ADN.
Nadie monta a caballo si no está escrito en su ADN.
Pero si sus antepasados no lo adquirieron nos resulta posible hacerlo, lenta e insistentemente. Poco a poco. Introduciéndonos poco a poco en tanto esa experiencia se inscribe en nuestros genes.
Lo mismo para cualquier otra habilidad; la lectura, las destrezas físicas, la capacidad de concentración; la alegría de hacer proyectos y llevarlos a cabo.
Despacio y de manera persistente.
Por favor ¡no inscribas tus temores y limitaciones en el ADN de tu hijo!
Los pueblos antiguos lo sabían
Desechemos esa torpe idea de que los pueblos anteriores eran primitivos o bárbaros.
Hace muchos millones de años que el humano es tal en la plenitud de sus carencias y atributos.
Carencia de instintos configuradores.
Atributo de aprender.
Y es recurrente en estos pueblos abiertos a la naturaleza la aspiración por hacer suyos los atributos de las aves de presa y de los grandes felinos.
Lynn Margulis fue la primer esposa de Carl Sagan. Murió a fines del año 2011; fue una extraordinaria genetista.
Lynn ha desafiado la ciencia convencional. Ella planteó que el ADN que uno trae al nacer no puede ser anulado, pero cambia, permanentemente.
Según esta teoría dos personas que nacen con cierto patrón innato pueden tener vidas completamente diferentes según el medio ambiente que absorban e imiten; tiene que ver con la identidad; uno mira a los otros que lo rodean para saber quién es uno mismo.
Cuando se desea domesticar animales salvajes se los cría de manera conjunta con perros, por ejemplo.
ADN como el mapa prefigurado
Si bien el ADN otorga rasgos físicos, predisposiciones conductales, temperamento, no es estático e inamovible; muy por el contrario. A partir de las herramientas heredadas se va produciendo un proceso de construcción de destrezas, permanente en el comportamiento de una persona, generado por la experiencia.
En primer lugar, las modificaciones que se producen en el ADN implican un cambio conductual o un cambio en la capacidad conductual, y como el ADN es un código escrito en el interior de cada célula, esos cambios o adquisiciones son perdurable en el tiempo.
Además, estas modificaciones del ADN también se producen observando el comportamiento de otras personas.
La modificación dinámica del ADN en el transcurso de la vida va provocando un cambio conductual efecto de la adquisición y modificación de conocimientos, estrategias, habilidades, creencias y actitudes.
El ADN se modifica PENSANDO. El ADN resultante es un sub-producto del pensamiento.
Y la calidad del ADN resultante está determinada por la calidad, altura y profundidad de nuestros pensamientos.
El ADN es una biblioteca celular que compartimos con todas las especies de seres vivos; cada uno con el suyo propio, y que en gran medida es común, por causa de la filogénesis.
Pero de lo que vamos a ocuparnos aquí es de la modelación del ADN individual, más allá de los patrones heredados.
Revelaciones inéditas respecto del ADN
De acuerdo a la definición actual, el ácido desoxirribonucleico (ADN, o DNA, en inglés), es una macromolécula de ácido nucleico que forma parte de todas las células. Contiene la información genética usada en el desarrollo y el funcionamiento de los organismos vivos conocidos y de algunos virus, y es responsable de su transmisión hereditaria.
Podría decirse que es el cerebro de cada célula, y como todo cerebro: APRENDE.
El ADN de cada célula es la réplica de la simbiosis genética. Trae información arcaica de ambos progenitores, pero ni bien comienza la experiencia de vida del sujeto, empieza a aprender.
Cada experiencia, razonamiento y observación contribuye a construirlo en alguna dirección, y así se van plasmando en él habilidades, destrezas, conocimientos, conductas y valores.
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